California, el estado de los billonarios, dividido sobre subir impuestos a los "tecnobros"
Sus detractores, entre ellos el mismo gobernador, Gavin Newsom, advierten de posibles efectos negativos sobre la inversión

Fotografía de archivo de un centro de votación en Estados Unidos. Foto: WILL OLIVER

California someterá a referendo el 3 de noviembre si impone un impuesto del 5 % a todos aquellos que tengan fortunas de más de 1.000 millones de dólares, el primer gravamen a milmillonarios en el estado más rico del país y donde alrededor de 250 personas pueden acabar afectadas por ese ajuste fiscal.
La llamada Propuesta 40 defiende imponer el gravamen único para recaudar unos 100.000 millones y, entre otras cosas, contribuir al sistema de salud, impactado por los recortes federales del presidente Donald Trump derivados de la ley fiscal conocida como la 'One Big Beautiful Bill Act'.
Sus defensores reconocen que el impuesto sería apenas "una curita" de duración limitada, que permitiría ganar tiempo hasta que los demócratas recuperen el control del Gobierno federal y puedan revertir las políticas fiscales y de gasto del mandatario republicano.
Mientras que sus detractores, entre ellos el mismo gobernador, Gavin Newsom, advierten de posibles efectos negativos sobre la inversión y de que las grandes fortunas podrían abandonar el estado, algo que se da cada vez más entre los más ricos y para lo que la ley ha reservado un efecto retroactivo.
Para Salvador Andrade, trabajador de Kaiser Permanente y miembro del comité ejecutivo del sindicato promotor de la iniciativa SEIU-UHW, la propuesta es "la única respuesta" ante los ajustes federales a Medicaid y educación.
"Nosotros pensamos que es justo que ellos, que pueden pagar, lo hagan, no nosotros que vamos mes a mes", dijo en entrevista con EFE tras agregar que, a su juicio, el impuesto es una carga mínima para el estado del país con más milmillonarios.
California podría perder unos 30.000 millones de dólares anuales en fondos federales de Medi-Cal, el programa estatal de Medicaid, según el California Budget & Policy Center, y hasta dos millones de personas podrían perder su cobertura sanitaria, según el Departamento de Servicios de Salud del estado.
Los impulsores de la propuesta proyectan recaudar unos 100.000 millones de dólares en cinco años, provenientes de un impuesto que pagarían entre 200 y 250 multimillonarios. El 90 % del dinero se destinará al sector del salud.
División entre los ricos en California
La medida tiene de su lado al senador por Vermont Bernie Sanders, uno de los máximos exponentes del ala progresista demócrata, y entre los multimillonarios que la aceptan está Jensen Huang, consejero delegado de NVIDIA, cuya fortuna asciende los 197.000 millones de dólares, según Forbes, quien aseguró en una entrevista con CBS News que pagaría con "alegría" el impuesto.
En contra están magnates tecnológicos como Sergey Brin, cofundador de Google, que ha aportado 102 millones de dólares a la campaña contra la medida, y Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, que donó al menos 3 millones a un grupo empresarial que la combate.
También se opone el gobernador demócrata y aspirante presidencial Newsom, quien sostiene que el impuesto empujaría a los más ricos a irse y dejaría al estado sin sus ingresos fiscales. Además ha impulsado la Propuesta 42, que de ser aprobada, anularía la 40 al enmendar la Constitución del estado para evitar los elementos claves del nuevo impuesto.
Desde hace años, California ha visto como algunas grandes fortunas y sedes de empresas ha abandonado el estado. Elon Musk dejó California en 2020 rumbo a Texas y luego trasladó las sedes de Tesla, SpaceX y X; mientras que Lynsi Snyder, dueña de In-N-Out, anunció en 2025 que se mudaba a Tennessee, aunque aclaró que no sacará la sede corporativa de California.
En una reciente intervención en Los Ángeles, Sanders calificó como "extorsión" las amenazas de algunos multimillonarios de abandonar California y se mostró escéptico sobre si esas amenazas llegan a tener un efecto real.
"Este es un gran estado donde ahora mismo están ganando muchísimo dinero", aseguró.
Pero Matthew Kahn, profesor de economía de la Universidad del Sur de California (USC) difiere, y teme que el impuesto acelere esa tendencia.
"Si empezamos a subir los impuestos a los ricos, eso empezará a llevar a gente con talento a irse a otros lugares, y el frágil ecosistema de Silicon Valley podría deshacerse", dijo a EFE.
"El desastre sería que Silicon Valley se mudara a Pittsburgh, cerca de Carnegie Mellon; a Boston, con el MIT; a Nashville, con Vanderbilt", advirtió, "a otras partes del país con grandes universidades, impuestos más bajos y mejor gobernanza", añadió.
Kahn sostiene que la propuesta es "en realidad ambigua", ya que se presenta como un impuesto que se impondría solo una vez, pero él duda que no acabe siendo recurrente.
"Veo la aprobación de la Prop 40 como un precedente peligroso", afirmó.
Las encuestas reflejan una opinión dividida sobre le iniciativa. Mientras algunos sondeos de septiembre daban ventaja al impuesto extraordinario sobre las grandes fortunas, las dos mediciones más recientes citadas por Manhattan Institute e IVC Media registraron más rechazo que apoyo, con diferencias de 15 y cuatro puntos porcentuales, respectivamente.





