Finca Élez trae a Puerto Rico la historia y el carácter de sus vinos de altura
NewsPR fue invitado a una cata en el restaurante Ariel junto a miembros de la industria


Los vinos de Finca Élez, elaborados con uvas cultivadas a unos 1,000 metros sobre el nivel del mar, protagonizan un encuentro con la industria en Puerto Rico. Con motivo de la visita del director de exportación de la bodega española, Stefan Gemmeker. NewsPR fue invitado a probar sus vinos en una cata en el restaurante Ariel, una oportunidad para conocer el proyecto y las particularidades del lugar donde nace cada etiqueta.
Ubicada en el municipio de El Bonillo, al pie de la Sierra de Alcaraz, Finca Élez cuenta con 38.7 hectáreas de viñedo distribuidas en cuatro parcelas próximas a su bodega. La altura, los suelos calizos y un clima de condiciones extremas forman parte de la identidad que la empresa busca expresar en sus blancos y tintos.
Según la presentación de la bodega, la altitud favorece una maduración más lenta de las uvas y retrasa la vendimia entre 15 y 20 días respecto a zonas cercanas de menor elevación. Esa característica contribuye a preservar la acidez y a desarrollar el perfil aromático que distingue su propuesta.
La historia de Finca Élez comenzó en 1985 con la plantación de las primeras viñas. La construcción de la bodega llegó en 1991 y su primera añada se elaboró en 1993. Posteriormente, obtuvo una denominación de origen protegida propia y figuró entre las primeras bodegas españolas en alcanzar la calificación de vino de pago.
Esta distinción vincula el vino con un lugar delimitado cuyas condiciones particulares de suelo y clima le confieren una identidad diferenciada. En Finca Élez, las uvas proceden exclusivamente de sus viñedos y se elaboran en su propia bodega, lo que permite controlar el proceso desde el cultivo hasta la vinificación.
Una nueva etapa comenzó en 2020, cuando Olallo Villoldo y Llanos Ruiz adquirieron la propiedad. Ambos son ingenieros agrónomos y comparten una relación con el campo y la agricultura. Para Villoldo, nacido en El Bonillo, el proyecto también representa un regreso a sus raíces: sus bisabuelos tuvieron una pequeña bodega en esa misma localidad.
La orientación de esta etapa, según explica la empresa en su presentación, es producir vinos que reflejen el suelo, las variedades y las condiciones de cada cosecha, con énfasis en la frescura, la elegancia y una intervención moderada durante la elaboración.
Su portafolio permite explorar esa filosofía desde distintas uvas y estilos. Entre los blancos figuran Tierra de Sabinas Chardonnay, Chardonnay Sobre Lías y Chardonnay Fermentado en Barrica. A ellos se suma El Secreto de Finca Élez, elaborado con viognier y concebido como un blanco con complejidad y potencial de guarda.
Entre los tintos, Finca Élez Nostrum combina cencibel y syrah, mientras Las Teselas de Élez reúne cabernet sauvignon y merlot. La bodega también elabora vinos de parcela en cantidades limitadas, entre ellos Cencibel, Syrah y Miracielos, este último producido exclusivamente con cabernet sauvignon.
El cultivo ecológico es otro componente del proyecto. La finca mantiene esta línea de producción desde 2014 y señala que sus suelos bien drenados, la escasez de precipitaciones y los vientos secos favorecen la salud del viñedo. También informa que sus instalaciones fotovoltaicas generan anualmente más electricidad de la que consume el conjunto de sus actividades agrícolas y de bodega.
La visita a Puerto Rico y el encuentro en Ariel acercan esa historia a los participantes de la industria local. Para NewsPR, la invitación ofrece la oportunidad de conocer una propuesta vinícola en la que la procedencia de las uvas, la tradición familiar y las decisiones de elaboración son parte esencial de lo que llega a la copa.



