SpaceX y Tesla dan los primeros pasos para unir IA, automóviles, chips, energía y espacio
Musk expresó su apoyo a una eventual combinación por las ventajas que podría aportar en inteligencia artificial

Imagen del magnate Elon Musk, dueño de Tesla y de SpaceX. Foto: GIAN EHRENZELLER

La decisión de la aeroespacial SpaceX y el fabricante de coches eléctricos Tesla de constituir comités independientes para estudiar la posible fusión de ambos negocios del magnate Elon Musk indica que la operación, que podría dar lugar a un conglomerado industrial centrado en las tecnologías del siglo XXI, ha dejado de ser una simple hipótesis.
La confirmación llegó el martes, durante la presentación de resultados del tercer trimestre de SpaceX, cuando Musk explicó que ambas empresas habían creado comités especiales a petición de sus accionistas y que él no participará en las negociaciones debido a su conflicto de intereses.
Musk expresó su apoyo a una eventual combinación por las ventajas que podría aportar en inteligencia artificial (IA), semiconductores, robótica e infraestructura orbital, aunque advirtió de que no existe garantía de acuerdo. La presidenta y directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell, añadió las telecomunicaciones a las posibles áreas de integración.
Por ahora, las compañías no han anunciado una valoración conjunta, relación de canje ni calendario. Musk ha indicado además que una operación necesitaría el apoyo de accionistas que representen al menos el 50 % de todas las acciones de Tesla en circulación.
Transformación de SpaceX
Las conversaciones coinciden con la rápida transformación de SpaceX, cuyos negocios de IA y centros de datos ya generan más ingresos que sus actividades espaciales y de telecomunicaciones juntas.
SpaceX obtuvo un beneficio neto de 4.400 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a pérdidas de 1.100 millones un año antes, y sus ingresos aumentaron un 161 %, hasta 14.575 millones.
Tesla, por su parte, obtuvo un beneficio neto de 2.378 millones de dólares en los nueve primeros meses de 2026, un 19,5 % menos, pese a aumentar sus ingresos un 12,5 %, hasta 78.669 millones. En el tercer trimestre ganó 787 millones de dólares, un 43 % menos.
El banco británico Barclays considera que la principal ventaja de una eventual fusión estaría en la integración vertical. Según esta entidad, permitiría combinar los sistemas de IA de Tesla utilizados en vehículos autónomos y robots con los modelos, centros de datos e infraestructura informática de SpaceX.
JPMorgan también considera que existe una justificación industrial, pero identifica a China como uno de los principales obstáculos debido a la combinación entre los vínculos de SpaceX con el Departamento de Defensa estadounidense y la fuerte presencia industrial de Tesla en el país asiático.
La colaboración entre ambas empresas ya es significativa. Tesla reconoció 405 millones de dólares de ingresos por ventas de sistemas de almacenamiento energético Megapack a SpaceX durante el primer semestre de 2026 y, en marzo, invirtió 2.000 millones de dólares en acciones de la compañía espacial.
Uno de sus principales proyectos compartidos es Terafab, la instalación para fabricar semiconductores avanzados que SpaceX y Tesla desarrollan en Texas.
El empresario calcula que las inversiones en equipos ascenderán a decenas de miles de millones de dólares hasta comienzos de 2028 y podrían superar los 100.000 millones a largo plazo.
Los chips se utilizarían tanto en los sistemas de IA y centros de datos de SpaceX como en los vehículos autónomos y robots de Tesla.
El primer conglomerado industrial de las tecnologías del siglo XXI
Una fusión de ese tipo reuniría bajo una misma estructura actividades de automoción, transporte autónomo, robótica, baterías, almacenamiento energético, semiconductores, centros de datos, IA, lanzamientos espaciales, telecomunicaciones por satélite y defensa.
Por su parte el banco RBC ha calculado, únicamente como ejercicio teórico, una adquisición de Tesla por SpaceX a 480 dólares por acción, lo que daría a los accionistas del fabricante de automóviles eléctricos alrededor del 48 % de una empresa combinada valorada en unos 3,74 billones de dólares.
Por esa amplitud, el nuevo grupo podría compararse con los grandes conglomerados industriales del siglo XX, como General Electric (GE), aunque concentrado en las tecnologías digitales, energéticas y espaciales que están configurando la economía del siglo XXI.
El siglo pasado, GE reunió muchas de las tecnologías que definieron la economía industrial de la primera mitad del siglo XX, desde energía nuclear a electricidad, motores, turbinas, plásticos y televisión.
La operación, sin embargo, afrontaría importantes obstáculos regulatorios.
Tesla mantiene en Shanghai una de sus principales fábricas, que, según las autoridades locales, representó más del 54 % de la producción mundial de vehículos de la empresa durante el primer semestre de 2026.
SpaceX, en cambio, es un contratista estratégico del Gobierno estadounidense y mantiene contratos multimillonarios relacionados con lanzamientos militares, comunicaciones y sistemas espaciales de defensa.
Esta combinación podría obligar a establecer salvaguardias societarias y tecnológicas para limitar el acceso a información sensible y también someter la operación al escrutinio de las autoridades estadounidenses de competencia.





