[EDITORIAL] Nueve años después de María: recordar también es exigir
Nuestra isla demostró que posee una extraordinaria fuerza humana
![[EDITORIAL] Nueve años después de María: recordar también es exigir](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2F53206189-18f1-4360-bc34-c96bb5697827.png&w=3840&q=75)

Ayer se cumplieron nueve años desde que el huracán María atravesó Puerto Rico y dividió nuestra historia entre un antes y un después. Aquella madrugada del 20 de septiembre de 2017, el viento y la lluvia no solo arrancaron techos, derribaron árboles y destruyeron carreteras. También dejaron al descubierto la fragilidad de un país que no estaba preparado para enfrentar una catástrofe de aquella magnitud.
María sumergió a Puerto Rico en la oscuridad. Durante meses, miles de familias vivieron sin electricidad, agua potable, comunicaciones ni acceso adecuado a servicios médicos. Comunidades enteras quedaron aisladas y muchos ciudadanos tuvieron que abandonar la isla. Cerca de 3,000 personas murieron como consecuencia directa o indirecta del desastre.
Pero detrás de cada cifra hubo un nombre, una familia y una historia. Hubo pacientes que no pudieron recibir tratamiento, adultos mayores que quedaron solos, hogares que lo perdieron todo y comunidades que tuvieron que abrir caminos con sus propias manos.
Por eso, recordar a María no puede reducirse a compartir fotografías de postes caídos, viviendas destruidas y carreteras inundadas. Recordar verdaderamente significa reconocer las vidas perdidas, acompañar a quienes todavía cargan con las consecuencias de aquel trauma y preguntarnos, con honestidad, cuánto hemos aprendido.
Nueve años después, Puerto Rico ha avanzado, pero todavía enfrenta demasiadas vulnerabilidades. La inestabilidad del sistema eléctrico continúa condicionando nuestra vida cotidiana. Existen comunidades expuestas a inundaciones y deslizamientos, infraestructura que no ha sido reconstruida por completo y familias que aún esperan soluciones permanentes para sus viviendas.
Han llegado miles de millones de dólares destinados a la recuperación, pero el paso del tiempo nos obliga a evaluar si esa reconstrucción ha ocurrido con la rapidez, la transparencia y el sentido de urgencia que la isla merece.
María también nos dejó una poderosa lección sobre la capacidad de nuestra gente. Más allá del gobierno, los vecinos, las organizaciones comunitarias, las iglesias, los comerciantes y los puertorriqueños en los estados, también respondieron. Compartieron alimentos, llevaron agua, consiguieron medicamentos, levantaron viviendas y acompañaron a quienes lo habían perdido todo.
Esa solidaridad fue uno de los pocos rayos de luz en medio de tanta oscuridad. Demostró que Puerto Rico posee una extraordinaria fuerza humana.
El próximo gran huracán no anunciará con años de anticipación el momento de su llegada. Por eso, la preparación no puede comenzar cuando aparece una tormenta en el Atlántico. Debe reflejarse todos los días en una red eléctrica más resistente, embalses y sistemas de distribución confiables, hospitales preparados, carreteras seguras, comunicaciones redundantes y planes claros para proteger a las poblaciones más vulnerables.
Honrar a quienes murieron exige algo más que discursos, ceremonias y minutos de silencio. Exige construir un Puerto Rico capaz de proteger mejor la vida. Exige aprender de los errores, acelerar la reconstrucción y colocar la seguridad de la gente por encima de la burocracia, los intereses particulares y las disputas políticas.
Nueve años después, las cicatrices de María permanecen. Algunas son visibles; otras viven en la memoria de quienes todavía sienten temor cuando el viento comienza a soplar y la lluvia golpea con fuerza las ventanas.
Puerto Rico no puede impedir que vuelva a llegar un huracán poderoso. Lo que sí puede impedir es que la falta de preparación, la fragilidad de su infraestructura y la lentitud institucional vuelvan a convertir un fenómeno natural en una tragedia aún mayor.
Recordar a María es llorar a quienes perdimos. Pero también es asumir el compromiso de no repetir la historia. Ese debe ser el verdadero significado de este aniversario.
![[EDITORIAL] Un contrato bajo investigación y las reputaciones bajo ataque](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2F3476003f-cdc8-4ae5-a4dc-59518a8daaf6.png&w=3840&q=75)

![[EDITORIAL] A 25 años del 11 de septiembre: recordar es un deber](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2Fc6363a86-f9e1-428e-88de-712c334186a7.png&w=3840&q=75)