La búsqueda de nuestra estrella, sueño inconcluso de Barbosa
“En 2026, todavía nos encontramos en plena encrucijada, en plena lucha y en un punto en el que todavía no contamos con la igualdad plena“

José Celso Barbosa. Foto: redes sociales

Era el 4 de julio de 1899. Todavía en las costas antillanas se podía sentir eco del rugido de los cañones que habían copado las aguas del Mar Caribe durante la Guerra Hispanoamericana.
Todos sabían que la guerra pronto llegaría a su fin; aún cuando la invasión por tierra en el archipiélago de Puerto Rico no se había consumado. Ya en ese entonces, un grupo de patriotas, liderados por el Dr. José Celso Barbosa, publicaron un manifiesto político cuya importancia resuena hasta el Siglo XXI.Fue un sencillo pero poderoso documento fundacional, con dos argumentos principales. Primero, la “Anexión definitiva y sincera de Puerto Rico a los Estados Unidos”. Segundo, la “Declaración de Territorio organizado para Puerto Rico, como medio para luego ser un Estado de la Unión”.
Resulta muy interesante una de las razones que proponía la doctrina de los incipientes republicanos borincanos: “Siendo ahora un Territorio y mañana Estado de la Unión Americana se realizan satisfactoriamente los más perfectos ideales de un pueblo como el puertorriqueño, es decir el gobierno próspero y efectivo de sus asuntos locales, la intervención eficaz con los demás Estados, en los asuntos nacionales y el influjo positivo de poderosos medios encaminados a un fin civilizador, en los destinos de la humanidad”. Hemos de notar que todas estas palabras se dijeron casi quince años antes de que el Congreso de Estados Unidos aprobara la Ley Jones-Shafroth, que otorgó la ciudadanía estadounidense a todos los nacidos Borinquen a partir del 2 de marzo de 1917.
Es decir, las aspiraciones de igualdad de nuestros ancestros se produjeron todavía siendo sujetos del imperio español y plenamente conscientes de los riesgos y bondades de pertenecer a una joven república, que todavía buscaba su espacio entre las naciones del mundo civilizado. Pero ya en ese momento, tanto Barbosa como todos lo que le acompañaron en la firma del manifiesto dirigido “AL PAÍS”, estaban meridianamente claro de los beneficios de la Estadidad para Puerto Rico y por tanto, se comprometieron a continuar “…enseñando al Pueblo a amar y venerar los nombres de Washington, Lincoln y McKinley, que han de ser prenda de paz y bienestar en la tierra puertorriqueña”.
En 2026, todavía nos encontramos en plena encrucijada, en plena lucha y en un punto en el que todavía no contamos con la igualdad plena con la que todos aquellos patriotas soñaban a finales del Siglo XIX. Puede que no estés de acuerdo con ese sueño, y puede que incluso sientas que está prohibido soñar. Pero somos muchos, muchos más, que nos encargaremos de que el sueño de Barbosa se convierta pronto, en gloriosa realidad.
![[EDITORIAL] José Celso Barbosa: el legado de una igualdad todavía pendiente](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2Fd67bb902-62fe-44ac-bf15-0e28c8e9a4aa.png&w=3840&q=75)
![[EDITORIAL] La Constitución fue un comienzo; la Estadidad debe completar la igualdad](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2F68c273dd-6c56-4113-b41b-b338b657d7bb.png&w=3840&q=75)
![[EDITORIAL] Un nuevo comienzo para Jenniffer González](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2F8e314347-c6fa-4703-b579-108f1d9432bb.jpeg&w=3840&q=75)