[EDITORIAL] Otra vez los mismos contra el progreso en Puerto Rico
La controversia por la columna de Rosa Seguí vuelve a exponer cómo sectores de la izquierda reaccionan con indignación selectiva
![[EDITORIAL] Otra vez los mismos contra el progreso en Puerto Rico](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2Fd8619516-87b8-4339-b171-d98878842d29.jpeg&w=3840&q=75)

La polémica que estalló ayer en redes sociales alrededor de una columna de Rosa Seguí sobre el proyecto Esencia en Cabo Rojo ha servido, más que nada, para retratar una vez más el libreto de siempre de la izquierda puertorriqueña. Ante denuncias de que el periódico Metro no publicó el texto, comenzaron los gritos de censura, los mensajes de victimización y la narrativa de persecución. Pero detrás del escándalo hay una realidad mucho más importante para Puerto Rico: otra ofensiva política y mediática contra un proyecto de desarrollo que promete inversión, actividad económica y nuevas oportunidades para la región oeste.
El proyecto Esencia se ha convertido en un símbolo del choque entre dos visiones en la isla. De un lado, quienes entienden que Puerto Rico necesita crecimiento económico, empleos, nueva infraestructura, hospederías, vivienda y movimiento de capital para levantar áreas que por años han estado rezagadas. Del otro, los sectores que ven cualquier proyecto grande como una amenaza automática, aun antes de que Puerto Rico pueda evaluar con serenidad sus beneficios reales. Gente como Rosa Seguí presenta a Esencia como una “ciudad privada y exclusiva” y enumera objeciones ambientales, contributivas y comunitarias.
Ese enfoque no sorprende. Es el mismo discurso que por años ha frenado conversaciones serias sobre inversión en Puerto Rico. Todo desarrollo es denunciado como desplazamiento. Toda construcción es presentada como destrucción. Todo incentivo económico es descrito como un regalo indebido. Y todo empresario o desarrollador es convertido, sin matices, en villano.
Incluso entre las críticas que se han hecho en el pasado, se reconocía que la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto atribuía a Esencia el potencial de generar hasta 17,000 empleos directos, indirectos e inducidos, además de alterar la dinámica económica y de infraestructura en el suroeste. Se puede debatir la magnitud exacta de esa proyección, pero pretender que un proyecto de esta escala no representa una oportunidad económica para Cabo Rojo y para el oeste sería sencillamente deshonesto.
Puerto Rico no puede seguir atrapado en la lógica del “no”. No a los hoteles. No a la inversión. No a los incentivos. No a los proyectos turísticos. No a la vivienda. No a la expansión económica. No a todo. Mientras tanto, Puerto Rico sigue perdiendo población, sigue enfrentando estancamiento y sigue viendo cómo demasiadas comunidades viven sin suficiente actividad económica sostenida. La izquierda local parece más cómoda promocionando el estancamiento que permitiendo el desarrollo.
Por supuesto que los proyectos grandes tienen que cumplir con la ley, con la reglamentación ambiental y con los procesos de evaluación que correspondan. Eso no está en discusión. Lo que sí merece cuestionamiento es la costumbre de ciertos sectores de intentar matar cualquier iniciativa antes de que eche a andar, usando miedo, consignas y presión política como sustituto del análisis responsable. La oposición automática no es fiscalización. Muchas veces es simple militancia ideológica.
También conviene decirlo con claridad: en una democracia, ningún columnista tiene derecho adquirido a que un medio privado le publique un texto. Si Metro decidió no publicarlo, modificó su criterio editorial o tomó otra ruta, eso no convierte automáticamente una diferencia editorial en censura. Y si la columna terminó publicada en otra plataforma y se volvió tema en cuestión de horas, entonces el intento de presentarse como silenciados pierde todavía más fuerza.
Lo verdaderamente preocupante no es la queja de un sector político en redes. Lo preocupante es que Puerto Rico siga teniendo grupos que prefieren convertir cada proyecto de inversión en una batalla ideológica, aunque eso implique frenar empleos, frenar actividad económica y enviarle al mundo el mensaje de que aquí desarrollar es casi un pecado. Esa mentalidad le ha hecho demasiado daño a la Isla.
NewsPR apuesta a una visión distinta. Puerto Rico necesita proteger sus recursos, sí, pero también necesita crecer. Necesita atraer inversión, desarrollar regiones con potencial, ampliar su oferta turística y crear oportunidades reales para su gente. El proyecto Esencia debe evaluarse con rigor, pero no demonizarse por reflejo político. Porque cuando la izquierda convierte el desarrollo en enemigo, lo que termina atacando no es a un proyecto particular. Es al futuro económico de Puerto Rico.


![[EDITORIAL] Certeza para la inversión y el empleo en Puerto Rico](/_next/image?url=%2Fapi%2Fmedia%2Ffile%2F6407f470-34f3-4857-b6df-ec474ae83ee4.png&w=3840&q=75)