Estudio identifica barreras de comunicación para comunidad sorda en servicios de salud
El estudio fue preparado en cumplimiento con la Orden Ejecutiva OE-2026-002


El director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, Orville Disdier, informó el martes que un estudio sobre la comunidad sorda identificó falta de intérpretes y personal capacitado entre las principales barreras de comunicación en servicios de salud.
“Estos hallazgos nos permiten identificar necesidades concretas para continuar fortaleciendo la accesibilidad de los servicios que recibe la comunidad sorda o con dificultades auditivas”, dijo Disdier en declaraciones escritas.
El Registro y Estudio de Necesidades de la Comunidad Sorda en Puerto Rico encontró que 89 por ciento de quienes respondieron el cuestionario acudió durante el último año a un hospital, clínica u oficina médica.
Entre quienes evaluaron su experiencia de comunicación en esos servicios, 69 por ciento la calificó como regular o mala. También se identificó la necesidad de intérpretes presenciales, personal adiestrado y formularios accesibles para personas sordas.
Además, 71 por ciento de los participantes informó que utiliza audífonos o implante coclear, 67 por ciento indicó ser sordo desde el nacimiento, 62 por ciento señaló que no trabaja actualmente y 61 por ciento dijo que no cuenta con servicio de video de relevo.
La lengua de señas puertorriqueña y la lengua de señas americana acumularon 398 menciones entre las formas de comunicación utilizadas por las personas inscritas en el Registro.
El estudio fue preparado en cumplimiento con la Orden Ejecutiva OE-2026-002, emitida por la gobernadora Jenniffer González Colón. El documento fue entregado a la gobernadora el 12 de agosto.
Durante el periodo comprendido entre el 13 de enero y el 24 de julio de 2026, el Registro recibió 803 inscripciones, de las cuales 410 cumplieron con los criterios establecidos. Por su parte, el Cuestionario de Necesidades procesó 103 respuestas.
“Conocer cómo se comunica esta población y cuáles son sus necesidades es fundamental para orientar la toma de decisiones y el desarrollo de iniciativas que respondan a su realidad”, añadió Disdier.
Joselyn Santiago, una de las autoras principales del estudio, advirtió que los resultados describen únicamente a las personas que participaron voluntariamente y todavía no deben utilizarse para hacer estimaciones sobre la totalidad de la comunidad sorda ni comparaciones entre municipios.
Aunque la orden ejecutiva expiró, el Instituto continuará ampliando y actualizando el Registro y el Cuestionario de Necesidades al menos hasta finales de diciembre de 2026.




