Hermetismo e incertidumbre ante el diálogo entre chavismo y oposición impulsado por EE.UU.
La negociación empezará casi siete meses después de que EE.UU. capturara a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores

Fotografía de archivo del 18 de junio de 2026 del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (i), hablando durante una reunión con la exdiputada Dinorah Figuera en Caracas (Venezuela). Foto: Ronald Peña R. ARCHIVO

El chavismo y un grupo opositor comienzan este sábado un diálogo impulsado por Estados Unidos para promover la democracia en Venezuela sin que se conozcan detalles clave como hora y lugar, los miembros de las delegaciones o los puntos que serán abordados en el primer encuentro de este proceso, que apunta a unas eventuales elecciones.
De momento, se sabe que la negociación estará encabezada por el hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y por la exdiputada opositora Dinorah Figuera, cabeza de otros exlegisladores que defienden la vigencia de la Asamblea Nacional (AN) elegida en 2015 y que estuvo controlada por la oposición.
Se espera que Figuera esté acompañada por exdiputados como Jorge Millán, Marco Aurelio Quiñones y Juan Miguel Matheus, según una información del movimiento político Unión y Cambio.
El partido Primero Justicia (PJ), integrante de la mayor coalición opositora, anunció el viernes que tendrá una representación en el proceso, sin dar nombres.
Tampoco se sabe quiénes acompañarán a Rodríguez en la delegación del chavismo, que ha señalado como objetivos el "fortalecimiento" de la democracia, enfrentar las consecuencias del devastador doble terremoto del pasado 24 de junio y lograr el fin de las sanciones.
Por su parte, el grupo opositor afirma que se trata de un plan para "promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional".
Figuera, quien viajó a Venezuela el pasado junio tras atender una invitación del Departamento de Estado de EE.UU. luego de ocho años en el exilio, aseveró esta semana que este proceso "debe desarrollarse de buena fe, con transparencia, objetivos claros y un compromiso genuino para alcanzar acuerdos concretos que conduzcan a la recuperación de la democracia mediante elecciones libres y justas".
"Desde la AN 2015, lo afrontamos con seriedad y determinación, convencidos de que será juzgado no por su retórica, sino por los resultados que logre para el pueblo venezolano", escribió en X.
Peticiones
El diálogo, que se suma a un largo historial de procesos entre ambos sectores, comienza tras poco más de dos meses de que el sector mayoritario de la oposición y sus líderes, María Corina Machado y Edmundo González, propusieran una negociación "seria" con el Gobierno y con el acompañamiento de EE.UU. para "restaurar la democracia" a través de una elección presidencial "libre, transparente y soberana".
Sin embargo, estas nuevas conversaciones iniciarán sin la premio nobel de la paz, quien el pasado fin de semana aseguró en un comunicado, firmado con González, que no participó en su "diseño, construcción y funcionamiento".
Ambos dijeron que no serán "obstáculo a ninguna iniciativa que produzca avances reales", aunque aclararon que la evaluarán "con base en logros concretos y verificables", entre los que mencionaron "la recuperación de las instituciones democráticas, la liberación de todos los presos políticos, garantías reales para todos los actores sin exclusiones" y "un cronograma electoral presidencial oportuno".
Familiares de presos políticos tienen previsto este sábado protestar cerca de la Embajada de EE.UU. en Caracas para exigir que la liberación de estos detenidos sea el primer punto en la agenda de diálogo.
Entretanto, el chavista Frente Popular Antiimperialista convocó a una protesta contra el diálogo con la oposición y el "injerencismo" de Estados Unidos.
La negociación empezará casi siete meses después de que EE.UU. capturara a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y de que se iniciara lo que Delcy Rodríguez definió como un "nuevo momento político", marcado por una estrecha colaboración con Washington, una apertura económica a la inversión extranjera, el retorno paulatino del país a la comunidad internacional y una renovación del gabinete y del alto mando militar, entre otros acontecimientos.
También arranca con el telón de fondo de la emergencia por los recientes terremotos, que dejaron más de 5.500 muertos, al menos 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda, según cifras oficiales.




