Leo Aldridge demanda a Rubén Sánchez y reclama al menos $1 millón por insulto al aire
El abogado y analista político sostiene que el altercado ocurrido en WKAQ 580 lesionó su reputación y le provocó daños emocionales

Rubén Sánchez. Foto: Redes sociales

El abogado y analista político Leonardo “Leo” Aldridge presentó este martes una demanda contra el comunicador Rubén Sánchez por daños y perjuicios, difamación y daños punitivos, a raíz del altercado transmitido en vivo por WKAQ 580 AM el 29 de agosto de 2025.
La acción fue radicada en el Tribunal de Primera Instancia de San Juan. Aldridge reclama una suma no menor de $1 millón por los alegados daños reputacionales, económicos y emocionales, además de una cantidad no especificada por concepto de daños punitivos.
Sánchez es el único demandado. WKAQ 580 y WAPA Media Group, aunque son mencionados en la relación de hechos, no figuran como codemandados.
Según el escrito de 18 páginas, Aldridge participaba aquella mañana como analista invitado de WKAQ Analiza, en sustitución del licenciado Luis Pabón Roca, y compartía la transmisión con el abogado Carlos Díaz Olivo.
Aldridge alega que Sánchez, cuyo programa había concluido poco antes, pasó frente a la cabina y le hizo un gesto obsceno con el dedo del medio. Posteriormente, ambos habrían intercambiado mensajes de texto en los que Sánchez supuestamente utilizó el mismo insulto que luego pronunció durante la transmisión.
La demanda sostiene que Sánchez utilizó sus credenciales para entrar a la cabina mientras los micrófonos permanecían abiertos y le gritó: “Tú eres un pendejo”, “No te metas conmigo” y “En la cara”.
El incidente provocó que la emisora interrumpiera inmediatamente la transmisión para pasar a una pausa comercial. El episodio y las expresiones fueron reseñados públicamente aquel mismo día.
Al regresar al aire, Joel Lago Román, director de contenido de la estación, ofreció disculpas a Aldridge y a los oyentes, afirmó que las expresiones no representaban la posición de WKAQ y las calificó como “bochornosas”.
Aldridge anunció entonces que abandonaría el programa.
“Creo que lo más correcto, luego de recibir un insulto de Rubén Sánchez al aire, es irme, porque evidentemente esto no está bien”, expresó, según recoge la demanda.
Alega daños a su imagen profesional
Aldridge caracteriza el episodio como un ataque personal “deliberado, abusivo y premeditado”, no como un comentario periodístico o una expresión relacionada con un asunto de interés público.
El demandante sostiene que el incidente recibió cobertura durante al menos 24 días, acumuló decenas de miles de visualizaciones e interacciones en las redes sociales y quedó permanentemente asociado con su nombre en los motores de búsqueda.
También afirma que posteriormente fue interrogado sobre lo ocurrido en tribunales, aeropuertos, restaurantes, eventos y comunicaciones profesionales. Como ejemplo, alega que una aspirante a jurado lo identificó con el altercado durante un proceso de selección de jurado en el Tribunal de Fajardo.
Sánchez regresó a su programa el 22 de septiembre de 2025 y ofreció públicamente disculpas a Aldridge, sus compañeros, la gerencia de la estación y la audiencia. El demandante argumenta, sin embargo, que esa expresión no reparó el daño y volvió a exponer el episodio ante el público.
Cuatro causas de acción
La demanda presenta cuatro causas de acción: daño a la reputación, daños emocionales, difamación y daños punitivos.
En cuanto a la difamación, Aldridge plantea que la palabra utilizada por Sánchez fue suficientemente degradante para exponerlo al desprecio público y afectar la confianza necesaria para desempeñarse como abogado, columnista y analista político.
El escrito invoca la reciente decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico en Cora Colón v. Grupo Ferrer Rangel, relacionada con la protección de la reputación y la prueba de daños.
Además del millón de dólares, Aldridge solicita daños punitivos, costas, gastos, honorarios de abogado y cualquier otro remedio que el tribunal estime procedente. La demanda fue firmada por los abogados Guillermo Ramos Luiña y Carlos R. Baralt Suárez.



