Norma Burgos: la mujer detrás de la Secretaría de la Gobernación
La secretaria de la Gobernación explicó a NewsPR el método con el que busca convertir el programa de gobierno en resultados

Secretaría de la gobernación, Norma Burgos. Foto: Suministrada

Antes de regresar a Puerto Rico, Norma Burgos tuvo que sostener una conversación que iba mucho más allá de la política y del servicio público. Tenía que hablar con sus dos hijos.
En una extensa entrevista con NewsPR, la recién nombrada a la secretaría de la gobernación, nos contó cómo fue el trayecto pars su regreso al servicio público.
Burgos ya había completado una extensa carrera en el Gobierno. Estaba pensionada y residía en Florida, adonde se había mudado para vivir más cerca de sus hijos y nietos. Hacía trabajo voluntario y ayudaba a administrar un condominio.
Entonces surgió la posibilidad de volver. La planificadora de profesión relató cómo fue la conversión que sostuvo con sus hijos al momento de tomar la encomienda de la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González.
“Ellos me hicieron sus recomendaciones cuando hablé con ellos para decirles que estaba tomando la decisión de desplazarme de nuevo a Puerto Rico para este trabajo”, relató.
El mayor de sus hijos no abrazó inmediatamente la idea. Le planteó dudas y tres recomendaciones. Burgos entendió su reacción: se había trasladado a Florida precisamente para recuperar cercanía con los suyos.
“Yo lo entiendo, porque ya yo había logrado hacer toda mi vida de administración pública en Puerto Rico y me desplacé allá para vivir cerca de los dos”, expresó.
Sus hijos, ambos funcionarios federales, son también sus consejeros más francos. Conocen su entrega y el costo que puede tener.
“Mamá, esto; te recomiendo esto, lo otro”, recordó sobre esas conversaciones. Luego resumió el lugar que ocupan en su vida con una frase sencilla: “Ellos son mis raíces”.
Con el regreso a Puerto Rico, la comunicación constante con ellos se ha convertido en una prioridad.
Burgos aceptó volver después de observar el trabajo de la primera ejecutiva. Vio el último Mensaje de Estado de la gobernadora, tomó notas y concluyó que se realizaban gestiones que muchas personas desconocían. En sus conversaciones con amistades, percibía una brecha entre la obra que se estaba realizando y la información que llegaba a la ciudadanía en general.
Regresó convencida de que podía aportar. Y aunque reconoce el impacto personal de la decisión, habla de su nueva encomienda con entusiasmo.
“Estoy haciendo lo que me gusta. Estoy como un pececito en el agua”, afirmó.
La puntualidad como carta de presentación
Burgos se define como una mujer organizada, transparente y rigurosamente puntual. Estudió Administración Pública y asegura que su intensidad en el trabajo no responde solamente a una obligación, sino a una pasión cultivada durante décadas.
“De mí dicen que soy workaholic. Hay personas que trabajan mucho, pero es que me apasiona”, sostuvo.
Esa disciplina se refleja en la estructura que implantó para atender el gabinete. Los lunes están destinados al desarrollo económico; los martes, a la seguridad; los miércoles, al área social; los jueves, a la infraestructura; y los viernes, al cumplimiento fiscal y los asuntos financieros.
Las reuniones comienzan puntuales a las 8:00 de la mañana.
“No es ni a las siete, ni a las nueve, ni a las diez: a las ocho en punto”, recalcó. Hasta ahora, dijo, los funcionarios han respondido con puntualidad.
Su método también incluye el documento que llama “la Biblia”: el programa de gobierno. Cada secretario o jefe de agencia debe identificar los compromisos que le corresponden, explicar su progreso y presentar la información en una sola página.
“No mamotretos. No hay tiempo para leer mamotretos que te repiten lo mismo y lo mismo. No, no. Vamos al grano”, expresó.
Esa exigencia convive, sin embargo, con una disposición a no emitir juicios apresurados. Burgos considera prematuro concluir, después de apenas unas semanas, que algún integrante del gabinete no debe permanecer en su puesto. Antes de llegar a esa determinación, entiende que hay que identificar las herramientas y el apoyo que necesita cada funcionario.
Mencionó como ejemplo las comunicaciones. Sostuvo que una persona puede ser competente en su agencia y, al mismo tiempo, necesitar ayuda para explicar su trabajo a los puertorriqueños.
“No puedo ser injusta”, insistió.
La intensidad que exhibe ahora no es nueva. Burgos recordó una etapa anterior en la que tuvo bajo su responsabilidad dos agencias y perteneció a más de un centenar de juntas y comités, entre ellos la Junta de Gobierno del Banco Gubernamental de Fomento y la de la Autoridad de Energía Eléctrica.
Llegaba a las reuniones después de estudiar los documentos y preparada para votar a conciencia. Cuando otras personas se preguntaban cómo lo hacía, su contestación era sencilla: “Ese es mi trabajo”.
Fe, amistades y tranquilidad
El primero de esos espacios ocurre cada domingo.
“Yo no falto el domingo. Separo mi hora y media para la iglesia. Yo soy católica, apostólica, puertorriqueña, y cumplo con esa responsabilidad mía como cristiana”, manifestó.
Cuando el tiempo se lo permite, también lee, toma café con alguna amiga y conversa con las compañeras con quienes se graduó del Colegio de la Providencia.
Otra fuente de sosiego es el agua. En Florida tiene un lago detrás de su casa. En Puerto Rico encuentra el mar y los ríos. Contemplarlos le permite repasar lo realizado durante la semana y reconocer aquello que necesita mejorar.
“Me encanta el agua y los ríos. El agua me da tranquilidad, mucha tranquilidad. Me permite analizar y repasar lo que he hecho en la semana”, explicó.
Burgos sabe que la vocación no elimina los límites del cuerpo. Ha vivido etapas de trabajo intenso y conoce el riesgo de llegar al burnout: “te quemas, te fundes”. También reconoce que el estrés puede enfermar y que separar tiempo para la vida personal no es un lujo, sino una necesidad.
Por ahora, ese equilibrio continúa en construcción.
“Obras, servicios y cumplimiento”
Cuando se le preguntó qué espera que el pueblo reciba del Gobierno, Burgos condensó su respuesta en cinco conceptos: “Obras, servicios, cumplimiento, cero corrupción y transparencia”.
También pidió a los ciudadanos escuchar, buscar información y conocer las dos caras de cada controversia antes de emitir una conclusión. Las observaciones negativas, agregó, deben llevarse a los foros correspondientes para que puedan ser atendidas.
La funcionaria dijo que su prioridad es ayudar a que González Colón y su equipo cumplan los compromisos asumidos con Puerto Rico. Ese propósito explica, al menos en parte, por qué decidió dejar atrás la tranquilidad del retiro.
Regresó con la disciplina que la ha distinguido durante su carrera, pero sostenida por las mismas anclas que conserva fuera del Gobierno: la fe, la familia y las amistades de toda la vida.
Norma Burgos intentará construir el balance que reconoce indispensable para cumplir su nueva encomienda sin perder de vista a la mujer detrás del cargo.



