Ricardo Montaner y Puerto Rico: Dos noches que confirman una historia de décadas
El Coliseo de Puerto Rico fue escenario de dos conciertos que marcaron el cierre de la etapa estadounidense de “El Último Regreso”

Cantante Ricardo Montaner. Foto: Suministrada

Hay escenarios que forman parte de una gira y hay lugares que forman parte de la historia de un artista. Para Ricardo Montaner, Puerto Rico pertenece desde hace décadas a estos últimos.
Tres años después de su anterior presentación en la Isla, Montaner regresó al Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot para ofrecer dos conciertos que trascendieron la idea de un simple regreso. Fueron dos noches que volvieron a poner frente a frente al artista y a un público con el que ha construido una relación excepcional a través de varias generaciones.
El Coliseo se convirtió durante ambas funciones en una sola voz.
Desde los primeros acordes, miles de personas acompañaron canciones que forman parte de la memoria musical de varias generaciones. “Tan Enamorados”, “Me Va a Extrañar”, “La Cima del Cielo”, “Déjame Llorar” y “Bésame” fueron cantadas de principio a fin por un público que no acudió solamente a escuchar un repertorio, sino a reencontrarse con una parte de su propia historia.
“Quiero que sepan que todas estas canciones las tengo en mi corazón”, expresó Montaner desde el escenario.
La respuesta del Coliseo hizo evidente que esas canciones también pertenecen desde hace mucho tiempo a Puerto Rico.
“El Último Regreso” recorre más de cuatro décadas de una trayectoria que ha dejado algunas de las canciones más reconocidas de la música en español. Pero las dos presentaciones en San Juan demostraron algo que va más allá de la permanencia de un repertorio: la capacidad de esas canciones para seguir encontrando nuevas generaciones sin perder a quienes las hicieron suyas desde el comienzo.
Uno de los momentos de mayor intensidad llegó con el medley de “No Me Entregues Tu Amor”, “Corazón Fracturado”, “Necesito de Ti” y “La Chica del Ascensor”, cuando el Coliseo volvió a transformarse en un coro multitudinario.
Hubo también espacio para mirar más allá del espectáculo. Antes de interpretar “La Gloria de Dios”, Montaner se refirió a los recientes terremotos ocurridos en Colombia y Venezuela y manifestó su solidaridad con las comunidades afectadas. Las pantallas mostraron un código QR destinado a canalizar donaciones, convirtiendo ese momento del concierto en un llamado concreto a la solidaridad.
Puerto Rico, una historia que viene de lejos
La relación de Ricardo Montaner con Puerto Rico no comenzó con estas dos noches.
La Isla ha ocupado un lugar determinante en su trayectoria. Aquí protagonizó récords de asistencia en el Centro de Bellas Artes y escribió algunos de los capítulos más singulares de su carrera.
Entre ellos está EL SUCESO, como fue bautizada aquella jornada extraordinaria en la que Montaner ofreció tres conciertos en un mismo día, en tres ciudades diferentes de Puerto Rico.
Y no ocurrió una sola vez.
Montaner realizó EL SUCESO en dos oportunidades, convirtiéndolo en uno de esos acontecimientos que ayudan a explicar por qué su relación con Puerto Rico trasciende ampliamente una gira, un concierto o una época.
Décadas después, las dos noches de “El Último Regreso” en el Coliseo de Puerto Rico vuelven a sumarse a esa historia compartida.
“Quiero darles las gracias por acompañarme. Quiero que sepan que Puerto Rico tiene para mí un lugar muy especial en el corazón”, dijo Montaner durante el concierto.
Las dos presentaciones en el Coliseo cerraron la etapa de “El Último Regreso” por Estados Unidos. La gira continuará ahora en Altos de Chavón, República Dominicana, antes de cruzar el Atlántico hacia Europa, donde ya tiene varias fechas agotadas, y posteriormente continuar por distintos países de Latinoamérica.
Pero San Juan no fue elegido simplemente como el último punto de una etapa del calendario.
Puerto Rico fue el lugar donde debía terminar este capítulo.
Porque después de décadas de canciones, récords, conciertos y encuentros, estas dos noches en el Coliseo dejaron una imagen difícil de reducir a una cifra o a una frase promocional: miles de personas, de distintas generaciones, cantando las mismas canciones junto al artista que las escribió y las convirtió en parte de sus vidas.
Eso fue Puerto Rico para Ricardo Montaner.
Y quizá por eso “El Último Regreso” adquiere aquí un significado especial: no se trató solamente de volver a un escenario.
Se trató de volver a una historia que nunca se interrumpió.



