Carlos Cancio presenta su “Apoteosis” en Galería Petrus
La exposición del prolífico pintor puertorriqueño inaugura el próximo 3 de noviembre en el marco de los Martes de Galería en Santurce


Apoteosis significa deificación, hacerse divino o contarse entre los dioses. Designa además un acto de glorificación hacia un individuo por sus méritos, así como una manifestación de júbilo o frenesí. Es precisamente todo lo que el pintor puertorriqueño Carlos Cancio desea provocar en el espectador con la exposición “Apoteosis”, a inaugurar en la Galería Petrus, el 3 de noviembre de 2026, de 7:00 a 9:00 p.m., en el marco de los Martes de Galería en Santurce,
Un total de 18 lienzos de reciente factura -al óleo o en acrílico, muchos de gran formato- componen este nuevo pasaje hacia el universo creativo del prolífico artista sanjuanero para deleitarse con su intensa paleta de colores que evoca luces líquidas. Un verdadero olimpo global se da cita en esta serie de obras de reciente factura, en la que deidades europeas, africanas, asiáticas y caribeñas habitan y levitan rodeadas por frutas y flores tropicales.
“Quiero que la gente cuando entre a la exposición reciba un impacto; que diga ‘esto es apoteósico’”, manifiesta Cancio refiriéndose a las piezas que originaron esta exhibición, los óleos “Divinidades” y “La Vera Cruz”, cuyas dimensiones sobrepasan los siete pies.
“Una apoteosis es una ceremonia en la que se engrandece a un personaje; se le eleva a una categoría divina. Los romanos lo hacían con sus generales; los egipcios también, con ciertos personajes, al igual que los mayas y los chinos, cuyos emperadores se deificaban a sí mismos. Yo recojo elementos de diferentes culturas para reinterpretarlos y en otras instancias me las invento. Como agente creador y transmisor de la creación tengo esa capacidad de deificar personajes”, afirma Cancio, quien cumple poco más de un año de establecerse nuevamente en la isla, tras una temporada prolongada en España. Es por eso, quizás, que el paisaje y la flora caribeña se hace más presente en su propuesta plástica.
“Mi casa es muy abierta y me permite admirar el exterior. He sembrado muchos árboles, muchas plantas florales. Además, mientras camino observo las plantas y las flores”, comenta. Es así como un paseo fortuito desencadena en un encuentro con un elemento que luego queda plasmado en el lienzo. “Me fui de chinchorreo con unas amistades. Recorrimos desde Dorado hasta Naranjito y Ciales. En una parada había un revendón de frutas y veo un mamey. ¡Hacía casi cuarenta años que no comía mamey! Ahí decidí que en una próxima pieza tenía que incluir esta fruta”, cuenta en alusión al óleo “Ser diosa no es un mamey”.
“No es fácil ser un dios. Los dioses siempre están peleando entre ellos y luego tienen que bregar con nosotros. De ahí la inspiración para este cuadro. Así es como me divierto; imaginando situaciones absurdas”.
Más, obviamente, no todo es producto de lo casual y cotidiano. En la obra de Cancio se evidencia el estudio concienzudo de arte, historia y cultura universal, para gestar una mirada propia, así como un sentido de cohesión entre cada pieza. Así se observa en “El Renacimiento de Venus” donde la diosa romana levita rodeada por un círculo de pseudo acacias. “Es mi reinterpretación del ‘Nacimiento de Venus’, de Botticelli. Además, estudié la Venus de Pompeya. Me dio trabajo lograr esa pose, porque ella no está posada en la concha, sino que flota sobre ella. También quise crear el efecto de la tarde y la noche en un mismo cielo, como ese poder de controlar el tiempo. Tuve que estudiar mucho y tomar mis propias conclusiones. Es una obra completamente circular, como si fuera una gran aureola. Y las tetas de Venus quedaron bellas”.
Sin duda, una de las piezas de “Apoteosis” con mayor cúmulo de simbolismo es “Yemayá bebiendo agua ‘e coco”, donde la diosa yoruba reina del mar sacia su sed coronada de conchas y con un collar de algas. “Ella tiene sus corales que la impulsan y lleva guantes, un elemento que me encanta integrar. Siempre me han atraído los guantes, los de goma para limpiar por sus colores brillantes”, relata. “Trato con respeto las alusiones con las religiones de todas partes del mundo, incluyendo las caribeñas. Cuando viajo me gusta visitar templos, presenciar ceremonias”. A modo de remate, para subrayar esa conexión con el sincretismo africano, la melena de la diosa nos recuerda la silueta de Borinquen.
En ese viaje por la gama de creencias, ritos y deidades con las que el humano busca explorar y entender su espiritualidad, “Apoteosis” hace una parada frente a “Lord Krishna”, a quien Cancio presenta como un rostro que emerge de un jardín. Así mismo, “Buda de la luz” aparece con una llama sobre su cabeza, rodeado por unas arquitectónicas flores de loto. “Trabajé el acrílico con unas veladuras que le hacen parecer acuarela para subrayar que se trata de un ser que no es totalmente tangible”.
El desfile divino continúa con “Los dioses jugando con las nubes”, “Diana bañándose a la luz de su Luna (con el foulard de su hermano, Hermes)”, “Zeus comiéndose un tostón”, “Apolo, dios del Sol”, “Astraea, diosa de los astros con su corona de carambolas”, “Diosa irlandesa”, “Claveles para la Virgen” e incluso “Así somos”, cuadro que Cancio describe como “un grafiti taíno entre uvas playeras”.
La Galería Petrus está localizada en el 726 de la calle Hoare, esquina Las Palmas, en Miramar. Para más detalles puede comunicarse al 787-318-8993 o por correo electrónico a info@petrusgallery.com. También en Instagram y Facebook; galeriapetrus.




