La crisis en Venezuela abre una vía para que India sustituya el petróleo ruso sancionado
Este giro permitiría a Nueva Delhi esquivar la "guerra arancelaria" amenazada por la administración de Donald Trump

Fotografía de archivo, fechada el 18 de diciembre de 2025, donde se observa un balancín petrolero en el Lago de Maracaibo (Venezuela). Foto: Henry Chirinos

La intervención de Estados Unidos en Venezuela y una posible instauración de una administración interina bajo supervisión de Washington podrían abrir una válvula de escape para la seguridad energética de la India, a la hora de sustituir sus importaciones de crudo ruso por petróleo venezolano.
Este giro permitiría a Nueva Delhi esquivar la "guerra arancelaria" amenazada por la administración de Donald Trump, que ha impuesto tasas del 50 % a los bienes indios si el país continuaba comprando crudo a Moscú.
Caracas puede ofrecer a las refinerías indias acceso renovado al crudo pesado venezolano (tipo Merey 16), considerado el sustituto técnico ideal para alimentar los complejos de alta tecnología del país, como los operados por Reliance Industries, que hasta ahora dependían del suministro ruso para mantener sus márgenes de beneficio.
Según los datos más recientes del Ministerio de Comercio e Industria, los flujos de crudo venezolano hacia la India se encontraban prácticamente paralizados antes de la intervención militar, asfixiados por la reimposición de sanciones estadounidenses en abril de 2024.
En el año fiscal 2024-25, las importaciones de crudo se desplomaron hasta los 255,3 millones de dólares, lo que representa una caída del 81,3 % respecto a los 1.400 millones de dólares registrados en el ejercicio anterior.
En octubre de 2025, apenas tres meses antes de la crisis, la India importó bienes de Venezuela por valor de solo 20,7 millones de dólares, una cifra residual en medio de la precaución de los refinadores indios para evitar riesgos financieros, dejando el mercado en un punto muerto.
Recuperación de deuda millonaria
La normalización de lazos comerciales bajo el paraguas estadounidense beneficia directamente a la empresa estatal india ONGC Videsh (OVL). La compañía podría desbloquear el cobro de cerca de 1.000 millones de dólares en dividendos y deudas acumuladas que permanecían congelados desde 2014 debido a las sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro y la insolvencia de PDVSA.
La reapertura del sector permitiría a OVL reactivar sus participaciones en el campo San Cristóbal, cuya producción había caído a mínimos de 5.000 barriles diarios, con el objetivo de elevarla a 100.000 barriles mediante nuevas inversiones tecnológicas.
El realineamiento del mercado podría ser en cambio un revés para China, que hasta ahora importaba cerca de 450.000 barriles diarios de Venezuela a través de canales informales, flujos que podrían ahora ser redirigidos hacia refinerías en Estados Unidos y la India.





