Tulsi Gabbard renuncia a la administración Trump por diagnóstico de cáncer de su esposo
La salida será efectiva el 30 de junio de 2026

Tulsi Gabbard.

La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, renunció a su cargo en la administración del presidente Donald Trump, citando el diagnóstico de una rara forma de cáncer óseo de su esposo, Abraham Williams. La salida será efectiva el 30 de junio de 2026.
Gabbard, excongresista demócrata por Hawái y figura que luego se alineó políticamente con Trump, ocupaba uno de los puestos más sensibles del aparato de seguridad nacional estadounidense, con responsabilidad sobre la coordinación de las agencias de inteligencia del país. Su renuncia ocurre en momentos en que la administración republicana enfrenta tensiones internas por su política exterior y por la guerra con Irán.
En su comunicación de salida, Gabbard indicó que su decisión responde a la necesidad de acompañar a su esposo durante el proceso médico. De acuerdo con reportes publicados este viernes, Williams fue diagnosticado con una forma “extremadamente rara” de cáncer óseo, razón por la cual Gabbard optó por apartarse del cargo para concentrarse en su familia.
La renuncia representa otra baja de alto perfil dentro del gabinete de Trump durante su segundo término. Gabbard había sido una de las designaciones más controversiales del presidente, tanto por su pasado político dentro del Partido Demócrata como por sus posturas críticas a las intervenciones militares estadounidenses y sus señalamientos previos sobre asuntos de seguridad nacional.
Su paso por la dirección de Inteligencia Nacional también estuvo marcado por controversias relacionadas con Irán. Aunque su carta de renuncia no hace referencia directa al conflicto, la salida se produce luego de semanas de cuestionamientos sobre el papel de las agencias de inteligencia en la justificación de acciones militares estadounidenses en la región.
Gabbard fue confirmada como directora de Inteligencia Nacional pese a dudas planteadas por sectores de ambos partidos sobre su experiencia en inteligencia y sus posturas frente a asuntos internacionales. Desde ese puesto, supervisaba el trabajo de las 18 agencias que integran la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y servía como una de las principales asesoras del presidente en materia de seguridad nacional.




