Trump defiende una política exterior de “realismo flexible” centrada en los intereses estratégicos de EE. UU.
La Casa Blanca impulsa una política exterior centrada en activos clave, seguridad energética y competencia con China y Rusia

Donald Trump. Foto de archivo

La política exterior del presidente Donald Trump responde a una visión estratégica que prioriza los intereses nacionales de Estados Unidos por encima de consensos globales considerados obsoletos, según expone una columna de opinión publicada por el analista Ryan Grillo en NH Journal.
El análisis describe el enfoque del mandatario como un “realismo flexible”, una doctrina que parte de la premisa de que la seguridad nacional, el control de activos estratégicos y la geografía clave son elementos esenciales para garantizar la prosperidad y defensa del país. Bajo esta visión, una América fuerte no solo protege a sus ciudadanos, sino que contribuye a la estabilidad global.
El análisis sostiene que la política de “America First” no busca protagonismo internacional, sino responder a un escenario global que ha cambiado radicalmente desde el fin de la Guerra Fría. Según el analista, el consenso internacional que dominó la política exterior estadounidense durante décadas ha dejado de servir a los intereses del país y, en algunos casos, ha comprometido su seguridad.
Grillo argumenta que la reelección de Trump fue una validación directa por parte del electorado de una política exterior más asertiva, enfocada en la defensa de los intereses estadounidenses frente a competidores como Rusia y China, particularmente en áreas vinculadas a la energía, los minerales estratégicos y las rutas comerciales.
En ese contexto, la columna destaca la importancia de la seguridad energética como eje central de la estrategia estadounidense. Señala que China ha avanzado agresivamente para dominar el mercado de tierras raras y minerales críticos, mientras Rusia fortalece su influencia energética y militar, lo que obliga a Washington a responder con igual firmeza.
La columna también aborda el caso de Venezuela como un ejemplo de esta estrategia, al igual que el creciente interés de Estados Unidos en regiones como Groenlandia, África y el sudeste asiático. Según el análisis, estas áreas representan puntos clave para el acceso a recursos naturales y la proyección de poder estratégico.
Uno de los puntos más controversiales es la postura de Trump sobre Groenlandia, descrita como una reacción directa a lo que Grillo califica como la inacción europea. El texto sostiene que la isla ocupa una posición crítica en el Ártico y que la falta de atención de Europa ha abierto la puerta a la expansión militar y económica de Rusia y China en la región.
Para leer la columna completa, accede aquí:
https://nhjournal.com/point-trumps-flexible-realism-is-strategic-honest-and-overdue/
Finalmente, la columna señala que el modelo globalista tradicional ha llegado a su fin y que la política exterior de Trump representa una adaptación necesaria a las nuevas realidades geopolíticas. Según el autor, este cambio no solo beneficiará a Estados Unidos, sino que contribuirá a un mayor equilibrio de poder a nivel mundial.




